La energía de la megaevolución ha traspasado su coraza exterior y recorrido todo su cuerpo, aumentando notablemente su capacidad defensiva. Su pelaje también ha crecido y puede actuar como escudo para amortiguar los golpes. Gracias a la seguridad que le confiere poder aguantar cualquier tipo de ataque, posee un espíritu inalterable y nunca pierde la calma.